domingo, 3 de mayo de 2009

Carta 2


10 de mayo 2009.

Feliz día de las madres mamita.
¿Cómo has pasado tu día?, ¿qué te dió papá de regalo? Sabes, Jessie le regaló unas flores a su madre y en cuanto a Lilian, ella misma le fabricó un osito de peluche, le quedó muy lindo. Esteban seguía en temporada de escuela y los del internado no lo dejaron venir, pero por lo menos le dejaron llamar para felicitar a su madre. Peter vino de visita y él y Krista le regalaron un cachorrito. Es un labrador de esos peluditos, creo que les dicen golden algo; está muy bonito y la tía Eunice estaba que no podía contener la felicidad, ni al perrito porque hizo un desastre por toda la casa, creo que se la pasó muy bien. Por mi parte, le regalé a mi tía una nueva pinza para peinar el cabello, además de unas cuantas pinturillas que por supuesto la dejaron fascinada, no cabe duda de que le gusta mucho cuidar su apariencia personal. Justo cuando pensaba que mi primera impresión de ella era errónea... En fin, le gustó mucho, y como el tío Manuel le dió un carisimo perfume ya no pudo estar más feliz.
Creo que ya puedo llevarme mejor con todos.

Todo va muy bien, he estado estudiando y todo para aprovar el exámen y que me dejen cursar desde el grado en el que me quedé.

Quisiera enviarte el más fuerte de los abrazos como regalo, al igual que esta carta, pero creo que guardaré todos estos sentimientos para cuando nos veamos. Te extraño mucho y quiero verte, no te miento, la mitad de la noche me la pasé sollozando en silencio en mi recámara, pero ya no lloro mamá; dile a papá que ya no se preocupe por las veces que lloro, es que no lo puedo evitar.

Cuídense mucho, les volveré a escribir un poco más, por ahora debo bajar para la cena, luego escribiré más lo prometo.
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Cerró su pequeña libreta y bajó corriendo las escaleras, ya todos se encontraban sentados en la mesa a excepción de ella, Lilian y Jessie, despues de todo ellas se ofrecieron a hacer la cena y a servirla para que Eunice no hiciese nada. El esposo de ésta se levantó de la mesa y se dirigió al almacén, del que sacó una botella de vino muy fina. La puso sobre la mesa mientras terminaban de servir la comida y después propuso un brindis.

La cena concluyó y las niñas subieron a descansar, dejando a los adultos conversar.
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El día fué realmente agotador -pensaba Katie mientras subía pesadamente las escaleras. Lilian le seguía de cerca y Jessie pasó por su lado a toda prisa, subió primero y llegó hasta el cuarto de Katie, se puso en la puerta y con una pequeña libreta verde en mano, comenzó a leer: "Feliz día de las madres mamita..." Katie se enojó demasiado y la cara cansada que traía se le volvío en una enfurecida, mientras que la de Lilian mostraba preocupación, al verla cambiar el paso pesado a una carrera para llegar lo más pronto posible a su habitación. Le arrebató su libreta a Jessie y se introdujo en la recámara, cerró con llave y se tumbó sobre la cama.
Lilian, con lo preocupada que se encontraba, se apresuró hasta llegar al cuarto y se encontró con la cara burlona de Jessie delante de la puerta de Katie, le dirigió una mirada de rencor a lo que Jessie sólo se encogió de hombros como si ella no hubiese echo nada. La apartó de la puerta y comenzó a tocar.
-Katie, abre. Sé que estás triste pero...
-No quiero hablar con nadie ahora, por favor Lili, déjame estar sola.
-Buenas noches. -Fue lo último que pudo decir, entendía que ella debía sentirse realmente mal, se dirigió al cuarto de Jessie y le amenazó con delatarla si no se disculpaba, a lo que ella le respondió que lo haría en el día cuando "la tortuga saliera de su caparazón" mientras le cerraba la puerta. Resignada, se fue a su habitación, antes la de Esteban, y se preparó para dormir, no tenía intención de dejar las cosas así, era pequeña pero no por eso era una ignorante y sabía perfectamente que las cosas estaban mal. Sólo pudo conciliar el sueño, a pesar de los sollozos de Katie, pensando que al día siguiente acusaría a Jessie con su padre y que éste arreglaría todo.

Katie por su parte, no podía soportarlo,- ya había librado el día- pensaba: "si no hubiera sido por ella". Todo se arruinó y la tranquilidad con la que había soportado ese día se había desvanecido completamente.


Mental

Con cada acto hacemos determinado daño o bien, debemos ser concientes de eso y debemos avanzar. Si la humanidad se retroalimentara en lugar de pensar egoístamente, sin duda alguna, la utopía no sería tan inalcanzable y nos podríamos acercar un poco más a la paz.
Cuidar nuestro medio es el primer paso, cuidémonos y cuidemos lo que queremos y necesitamos.